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Blog · Emociones

Qué te dicen tus emociones y cómo aprender a escucharlas

Las emociones no son el problema: son información sobre lo que necesitas. Aprender a escucharlas, en lugar de luchar contra ellas, cambia cómo te sientes y cómo te relacionas.

Sara Reglero · · 3 min de lectura

Un bonsái de cerezo en flor, visto de cerca, junto a un ventanal

Hay personas que sienten que sus emociones las arrastran: la tristeza llega como una ola, el enfado estalla antes de que puedan pensar, la ansiedad no les deja dormir. Y hay otras que han aprendido justo lo contrario: no sentir demasiado, seguir adelante, «no darle vueltas». Las dos situaciones tienen algo en común: la relación con lo que sentimos se ha vuelto difícil.

Las emociones son información

Solemos dividir las emociones en «buenas» y «malas», pero todas cumplen una función. El miedo nos avisa de un peligro. La tristeza nos habla de una pérdida y nos invita a parar. El enfado señala que algo importante para nosotros se ha visto amenazado o no se ha respetado. La culpa nos indica que hemos podido dañar algo que valoramos.

Cuando escuchamos una emoción, nos da pistas sobre lo que necesitamos: protección, consuelo, poner un límite, reparar algo. El problema no es sentirla, sino no saber qué hacer con ella.

Lo que no se nombra no desaparece: se queda esperando, muchas veces en el cuerpo.

Lo que hay debajo de lo que se ve

A veces la emoción que mostramos no es la única que estamos sintiendo. Un enfado intenso puede estar protegiendo una tristeza o un miedo profundo, como el miedo a no importarle a alguien. En pareja es muy habitual: discutimos desde el enfado o la crítica, cuando lo que de verdad nos pasa es que nos sentimos solos o poco importantes para el otro.

Aprender a distinguir entre la emoción que aparece primero y la que está debajo ayuda a entendernos y a pedir lo que necesitamos de una forma que el otro pueda escuchar.

Cuando las emociones desbordan o se bloquean

Todos tenemos un margen dentro del cual podemos sentir sin perder el control, lo que algunos autores llaman la ventana de tolerancia. Cuando lo superamos, podemos irnos hacia el desborde (angustia, ira, sensación de no poder más) o hacia el bloqueo (desconexión, vacío, apagarnos). Las experiencias difíciles, el estrés mantenido o la forma en que aprendimos a gestionar lo que sentíamos de pequeños hacen que ese margen sea más estrecho.

La buena noticia es que esa ventana se puede ampliar. No se trata de dejar de sentir, sino de poder sentir sin que te desborde.

Algunas pistas para empezar a escucharlas

  • Ponles nombre. Pasar de «estoy fatal» a «estoy triste y un poco asustada o asustado» ya ayuda a regular lo que sientes.
  • Escucha a tu cuerpo. Las emociones se notan: la presión en el pecho, el nudo en el estómago, los hombros tensos. Darte cuenta es el primer paso.
  • Pregúntate qué necesitas. ¿Descansar, hablar con alguien, poner un límite, pedir un abrazo?
  • Valida antes de juzgar. «Tiene sentido que me sienta así» es mucho más útil que «no debería sentirme así».

Cómo se trabajan las emociones en terapia

En terapia creamos un espacio seguro para sentir con compañía. Vamos reconociendo tus emociones, entendiendo qué te están diciendo y de dónde vienen, y practicando formas de regularlas que te sirvan en tu día a día y en tus relaciones. Cuando hay emociones ligadas a experiencias que siguen doliendo, se trabajan con cuidado y a tu ritmo.

Cómo trabajo yo

En mi consulta, el trabajo con las emociones va de la mano de la mirada sistémica, el apego y la terapia narrativa: lo que sentimos tiene mucho que ver con cómo nos vinculamos y con las historias que nos contamos. Mi objetivo es que puedas escuchar tus emociones y usarlas a tu favor, en lugar de sentir que tienes que luchar contra ellas.

Acompaño de forma online a adultos, jóvenes a partir de 16 años y parejas. Si sientes que tus emociones te desbordan, o que has aprendido a no sentir para no sufrir, podemos mirarlo juntos.

¿Te has reconocido en algo?

Si quieres, podemos verlo juntos. Escríbeme para resolver tus dudas o pedir tu primera sesión online.