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Blog · Terapia narrativa

Terapia narrativa: tu historia es mucho más que el problema

Las historias que nos contamos sobre quiénes somos pueden sostenernos o atraparnos. La terapia narrativa te ayuda a mirarlas de nuevo y a rescatar todo lo que se había quedado fuera.

Sara Reglero · · 4 min de lectura

Un ventanal en arco con cielo de nubes, enmarcado por ramas de cerezo en flor

«Soy una persona ansiosa». «Siempre lo estropeo todo». «Nuestra relación es un desastre». A veces una frase así se repite tanto que deja de parecer una opinión y se convierte en una verdad sobre quiénes somos. Y cuando el problema ocupa toda la historia, es muy difícil ver lo demás: lo que has resistido, lo que te importa, todo lo que sí haces bien.

La terapia narrativa parte de una idea sencilla y poderosa: la persona no es el problema; el problema es el problema.

Qué es la terapia narrativa

La terapia narrativa fue desarrollada en los años ochenta por Michael White, en Australia, y David Epston, en Nueva Zelanda. Propone que damos sentido a nuestra vida a través de historias: conectamos ciertos acontecimientos, en cierto orden y con cierto significado, y esa historia termina influyendo en cómo nos vemos, cómo nos sentimos y qué creemos que es posible para nosotros.

El problema es que algunas historias se vuelven dominantes y dejan fuera muchas experiencias que no encajan en ellas. La terapia narrativa ayuda a recuperar esas experiencias olvidadas para construir una historia más amplia, más justa y más tuya.

Tu historia no se resume en lo que te duele. También está hecha de todo lo que has hecho para seguir adelante.

Separar a la persona del problema

Una de las herramientas más conocidas de la terapia narrativa es la externalización. En lugar de decir «soy ansiosa», exploramos cómo «la ansiedad» aparece en tu vida: cuándo llega, qué te dice, qué te pide que hagas, en qué momentos tiene menos fuerza.

Este cambio, que parece solo de palabras, tiene mucho efecto. Cuando el problema deja de ser tu identidad, puedes mirarlo con cierta distancia, entender su influencia y decidir cómo quieres relacionarte con él. Ya no se trata de «arreglarte», sino de recuperar terreno frente a algo que te está haciendo daño.

Buscar las historias que se quedaron fuera

En terapia narrativa prestamos mucha atención a los momentos excepcionales: esas veces en que el problema no se salió con la suya, en que actuaste según tus valores o en que algo fue distinto. A partir de ellos vamos construyendo, con preguntas y conversación, una historia alternativa que ya estaba ahí, aunque no la vieras.

  • ¿Qué dice de ti que, a pesar de todo, sigas intentándolo?
  • ¿Qué es lo que valoras y que el problema no te deja ver?
  • ¿Quién de tu vida no se sorprendería de que hayas sido capaz de esto?

La práctica centrada en las respuestas

La práctica centrada en las respuestas, desarrollada en Canadá por Allan Wade y sus colegas, comparte con la terapia narrativa una idea fundamental: las personas nunca somos pasivas ante lo que nos hace daño. Siempre respondemos, aunque a veces de formas pequeñas, silenciosas o que ni nosotros mismos reconocemos como resistencia.

Callar para no empeorar las cosas, alejarse, protegerse de una manera que otros juzgan como «exagerada»… Vistas en su contexto, esas respuestas tienen sentido y hablan de dignidad y de cuidado de uno mismo. Reconocerlas cambia profundamente cómo te ves: dejas de verte solo como alguien a quien le pasaron cosas y empiezas a verte como alguien que respondió, resistió y siguió adelante.

En qué puede ayudarte

  • Si sientes que tus problemas te definen o que siempre cargas con la misma historia sobre ti.
  • Si has vivido experiencias difíciles y te cuesta dejar de culparte.
  • Si quieres tomar decisiones más alineadas con lo que de verdad te importa.
  • Si en tu pareja os habéis quedado atrapados en una historia de «siempre igual».

Cómo trabajo yo

La terapia narrativa y la práctica centrada en las respuestas son, junto con la mirada sistémica y el apego, los pilares de mi forma de trabajar. Me ayudan a revisar contigo las historias que te cuentas sobre ti y a reconocer todo lo que has hecho para protegerte y salir adelante. Lo que más me llena de mi trabajo es ver a alguien empezar a tomar decisiones y a caminar según sus propios valores.

Acompaño de forma online a adultos, jóvenes a partir de 16 años y parejas. Si sientes que tu historia es mucho más que el problema, me encantará ayudarte a contarla.

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