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Blog · Terapia sistémica

¿Qué es la terapia sistémica y cómo puede ayudarte?

Lo que te pasa no ocurre en el vacío. La terapia sistémica mira tu malestar dentro de las relaciones y los contextos en los que vives, porque ahí también están las claves para entenderlo y para cambiarlo.

Sara Reglero · · 5 min de lectura

Un diván verde salvia junto a una mesita con dos tazas, frente a un gran ventanal

Imagina que llevas meses discutiendo con tu pareja siempre por lo mismo. O que cada vez que vuelves a casa de tus padres te sientes otra vez como cuando tenías quince años. O que, en el trabajo, acabas cargando con todo aunque te prometas cada lunes que esta vez no. Lo más habitual es buscar la causa dentro de ti: «soy demasiado sensible», «no sé poner límites», «algo falla en mí».

La terapia sistémica propone otra mirada. No niega lo que sientes, pero amplía el foco: en lugar de preguntarse solo qué te pasa, se pregunta también entre quiénes pasa, cuándo aparece y qué función cumple en tus relaciones.

Qué es la terapia sistémica

La terapia sistémica es un enfoque psicológico que entiende a las personas como parte de sistemas más amplios: la familia, la pareja, los amigos, el trabajo, la cultura en la que crecimos. Igual que una pieza de un móvil colgante no se mueve sola, lo que nos ocurre a cada uno afecta a quienes nos rodean, y lo que ocurre a nuestro alrededor también nos afecta a nosotros.

Desde esta mirada, un síntoma (la ansiedad, la tristeza, las discusiones constantes) no se ve como un fallo individual, sino como una señal de algo que está ocurriendo en ese sistema de relaciones. A veces, incluso, como la mejor solución que esa persona o esa pareja encontró en su momento para sostener una situación difícil.

Nadie sufre en el vacío: lo que sentimos siempre tiene un contexto, y entender ese contexto es el primer paso para cambiar algo.

De dónde viene

La terapia sistémica nació a mediados del siglo XX, cuando un grupo de investigadores y terapeutas empezó a observar que muchos problemas mejoraban más cuando se trabajaba con la familia o la pareja que cuando se trataba a la persona de forma aislada. Las aportaciones de Gregory Bateson y del equipo de Palo Alto, en California, la terapia estructural de Salvador Minuchin o la Escuela de Milán ayudaron a construir este enfoque, que hoy se aplica tanto con familias como con parejas y con personas que acuden solas a terapia.

Algunas ideas clave

  • El contexto importa. Lo que haces y sientes tiene sentido cuando se mira dentro de tu historia y de tus relaciones.
  • Las relaciones funcionan en círculo. En una discusión de pareja no suele haber un culpable y una víctima, sino una pauta que se alimenta sola: cuanto más reclama uno, más se aleja el otro, y cuanto más se aleja, más reclama el primero.
  • Los patrones se repiten. Muchas veces repetimos con nuestra pareja o con nuestros hijos formas de relacionarnos que aprendimos en casa, sin darnos cuenta.
  • El cambio en una parte mueve todo el sistema. Basta con que una persona cambie su forma de responder para que la relación entera empiece a moverse.

¿Es solo para familias?

No. Aunque su nombre suele asociarse a la terapia familiar, la mirada sistémica es muy útil en terapia individual y en terapia de pareja. Aunque vengas sola o solo a consulta, tu familia, tu pareja y tu historia «vienen contigo»: trabajamos con ellas aunque no estén presentes. Y en la terapia de pareja nos ayuda a dejar de buscar quién tiene la razón para empezar a entender qué os está pasando a los dos.

Cómo es una sesión

Una sesión de terapia sistémica es, sobre todo, una conversación. Algunas de las herramientas que utilizamos son:

  • Preguntas que abren la mirada. Por ejemplo: «cuando tú te enfadas, ¿qué hace tu pareja?», «¿quién de tu familia se daría cuenta primero si estuvieras mejor?». Ayudan a ver la relación desde fuera.
  • El genograma. Un dibujo de tu familia a lo largo de varias generaciones que nos permite descubrir patrones, lealtades o historias que se repiten.
  • Pequeños cambios entre sesiones. Propuestas sencillas para probar algo distinto en tu día a día y observar qué ocurre.

No se trata de culpar a tu familia ni de revisar el pasado sin más, sino de entender cómo te has construido en relación con los demás para poder elegir, a partir de ahora, cómo quieres relacionarte.

En qué puede ayudarte

La terapia sistémica puede ayudarte, por ejemplo, si:

  • Discutís siempre por lo mismo o sentís que os habéis distanciado como pareja.
  • Te cuesta poner límites a tu familia o sientes que cargas con un papel que no elegiste.
  • Repites en tus relaciones patrones que te hacen daño.
  • Estás atravesando un cambio vital (una ruptura, una mudanza, la llegada de un hijo, un duelo) que ha movido tu forma de relacionarte.
  • Sientes ansiedad o tristeza y no consigues entender de dónde vienen.

Cómo trabajo yo

En mi consulta, la mirada sistémica es uno de los pilares de mi forma de trabajar, junto con el apego y la terapia narrativa. Me ayuda a no quedarme solo en el problema, sino a mirar también el contexto en el que aparece y las respuestas que has ido dando para protegerte y seguir adelante. Esas respuestas tienen sentido cuando se miran en su contexto, y desde ahí es mucho más fácil construir algo nuevo.

Trabajo de forma online, con adultos, jóvenes a partir de 16 años y parejas, desde un espacio seguro, cercano y libre de juicios. Si te has reconocido en algo de lo que has leído, estaré encantada de acompañarte.

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