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Blog · Terapia individual

Terapia individual: cuándo empezar y qué esperar

No hace falta tocar fondo ni tener claro qué te pasa para empezar terapia. A veces basta con sentir que algo pesa, se repite o no termina de encajar.

Sara Reglero · · 3 min de lectura

Una sala luminosa con un gran ventanal, un diván y una mesita con un pequeño bonsái

Muchas personas llegan a su primera sesión diciendo algo parecido: «no sé muy bien si esto es para mí», «igual otros lo tienen peor», «quizá debería poder resolverlo sola o solo». Es normal dudar. Pedir ayuda no siempre es fácil, y existen todavía muchas ideas equivocadas sobre qué es la terapia y para quién es.

Señales de que puede ser un buen momento

No hay una lista cerrada, pero estas son algunas de las situaciones más habituales por las que alguien empieza terapia:

  • Sientes ansiedad, tristeza o malestar que no se va, aunque no sepas muy bien de dónde viene.
  • Repites en tus relaciones patrones que te hacen daño: con tu pareja, tu familia, tus amistades o en el trabajo.
  • Te cuesta poner límites, decir que no o pensar en lo que tú necesitas.
  • Estás atravesando un cambio importante: una ruptura, una pérdida, una mudanza, una nueva etapa.
  • Hay experiencias de tu pasado que siguen pesando en tu presente.
  • Simplemente quieres conocerte mejor y relacionarte de otra manera contigo y con los demás.
No hace falta estar «muy mal» para ir a terapia. A veces la mejor razón es querer cuidarte antes de que algo crezca.

Qué ocurre en la primera sesión

La primera sesión sirve, sobre todo, para conocernos. Me cuentas qué te trae a terapia, qué te gustaría que cambiara y lo que quieras compartir de tu historia y de tu momento vital. También es el momento de resolver tus dudas: cómo trabajo, cómo serán las sesiones, cuánto puede durar el proceso.

No tienes que llevar nada preparado ni saber exactamente qué decir. Y no hay ninguna presión: al terminar, valoras si te has sentido cómoda o cómodo y si quieres continuar.

Cómo es el proceso

En mi forma de trabajar, el proceso suele pasar por tres momentos que no siempre van en orden:

  • Escucharte sin prisa. Entender juntos qué te ocurre, tu historia y tu contexto, y acordar qué te gustaría que cambiara.
  • Entender el patrón. Ver de dónde vienen esas reacciones, miedos o conflictos que se repiten, y qué función cumplieron en su momento.
  • Construir algo nuevo. Trabajar con tus emociones, tu forma de vincularte y las historias que te cuentas sobre ti, para que puedas relacionarte de otra manera contigo y con los demás.

¿Cuánto dura la terapia?

Depende de cada persona y de lo que quieras trabajar. Hay procesos más breves, centrados en algo concreto, y otros más largos, cuando lo que se trabaja tiene raíces más profundas. No hay un número fijo de sesiones: acordamos juntos la frecuencia y vamos revisando cómo te sientes con el proceso.

Lo que puedes esperar (y lo que no)

La terapia no es un lugar donde alguien te dice lo que tienes que hacer, ni donde te juzgan por lo que sientes o por lo que has vivido. Es un espacio seguro y confidencial donde pensar en compañía, entenderte y probar nuevas formas de estar en el mundo. Habrá sesiones más ligeras y otras más intensas, y todas forman parte del camino.

Terapia individual online

Todas mis sesiones son online, por videollamada, y duran 50 minutos. Solo necesitas un lugar tranquilo donde puedas hablar con calma. Acompaño a adultos y a jóvenes a partir de 16 años, desde una mirada integradora que se apoya en la terapia sistémica, el apego y la terapia narrativa.

Si estás pensando en empezar, puedes escribirme para resolver cualquier duda o pedir tu primera sesión. Dar el primer paso ya es empezar a cuidarte.

¿Te has reconocido en algo?

Si quieres, podemos verlo juntos. Escríbeme para resolver tus dudas o pedir tu primera sesión online.